Los datos de PISA acaban de caer sobre la mesa y, aunque Galicia sigue por encima de la media española, hay una sensación clara: no basta con mantenerse, hay que avanzar. Por eso, la Xunta ha aprobado el Marco para el impulso educativo, un paquete de medidas directo a las competencias básicas, especialmente lectura y matemáticas.
No es solo una declaración de intenciones. Se trata de acciones concretas que empiezan este mismo curso escolar y que van a cambiar la rutina en muchos centros gallegos. Vamos al lío con lo que esto significa para el día a día del docente, el orientador o el equipo directivo.
El foco está en leer, escribir y pensar
La primera línea de actuación es la más visible: el refuerzo de las competencias básicas. El presidente Alfonso Rueda ha sido claro: se quiere recuperar la cultura del esfuerzo y la autoridad docente, pero con herramientas modernas.
Para Primaria, ya este curso arranca Avanza Lectura. No es un simple suplemento; es un programa de intervención para los centros que más lo necesiten. La idea es sencilla: evaluar al principio del año, detectar quién tiene dificultades en comprensión lectora y adaptar la intervención. Se combina formación para el profesorado, recursos didácticos específicos y un seguimiento estricto de resultados.
¿Y qué pasa con Secundaria? Aquí hay una novedad importante. El próximo curso 2027/28 se establece como obligatoria la materia de Lectura y Comprensión en 1º y 2º de ESO. No se trata solo de leer textos literarios, sino de trabajar estrategias de análisis, interpretación y valoración crítica con textos de diferentes formatos y complejidad. El objetivo es que la lectura sea transversal, no un tema aislado.
En el lado de las matemáticas, también este curso se implanta Avanza Matemáticas en Primaria para los centros prioritarios. La intención es fijar conceptos básicos, mejorar el razonamiento y la resolución de problemas. Además, ya estaba anunciado el programa extraescolar para 6º de Primaria, dirigido a quienes más dificultades presentan en estas dos áreas clave.
Este enfoque conecta directamente con lo que muchos docentes ya intuyen: las bases son fundamentales. Si no se consolidan aquí, el desfase se amplifica después. Por eso, es vital revisar cómo estamos atendiendo la diversidad en el aula con recursos interactivos y multinivel, especialmente cuando detectamos estas brechas tempranas.

Apoyo real al profesorado y nuevas herramientas
El segundo eje ataca un problema clásico: la soledad del docente. El nuevo marco refuerza la figura del profesor como autoridad pública, pero también le da herramientas. Se va a crear la Oficina de Apoyo al Profesorado, que entrará en funcionamiento pronto para canalizar el acompañamiento y la orientación.
Para los docentes en prácticas, se mejora la tutorización y la evaluación del nuevo ingreso. Y, alineado con el resto de medidas, se incorpora formación específica centrada en competencia lectora y matemática. No es solo teoría; es práctica para llevar al aula.
Esto recuerda que la profesionalización no acaba en la titulación. La mejora continua depende de cómo los centros gestionan su propia calidad educativa y de si el problema es realmente PISA o la falta de datos internos para tomar decisiones.
Igualdad de oportunidades: nadie se queda atrás
El tercer pilar busca prevenir que las dificultades se consoliden. La clave aquí es la detección temprana, especialmente en los primeros cursos de Primaria. Se activarán intervenciones graduadas según las necesidades individuales.
Un punto interesante para este curso es el proyecto piloto de aulas de acogida en la ESO. Están pensadas para el alumnado que llega con el curso ya empezado, especialmente procedente del extranjero, y presenta dificultades lingüísticas o desfase académico. Es un recurso temporal para facilitar la incorporación sin perder el hilo.
Este tipo de medidas son esenciales cuando hablamos de cómo atender la diversidad en el aula con recursos interactivos y multinivel, ya que requieren una respuesta rápida y personalizada que el sistema ordinario a veces no puede dar inmediatamente.

Digitalización, convivencia y mejora continua
El cuarto eje aborda los nuevos retos: la digitalización y la inteligencia artificial. Aquí se enmarca la futura Ley de educación digital de Galicia, que ordenará el uso pedagógico, seguro y responsable de la tecnología. No es solo tener tablets; es saber para qué las usamos.
También se refuerza el respeto y la convivencia, promoviendo una cultura escolar basada en normas y responsabilidad individual y colectiva. Un clima adecuado es la base para que cualquier medida académica funcione.
Por último, el quinto eje se centra en la mejora continua basada en evidencias. Se partirá de los resultados de las evaluaciones de diagnóstico (4º de Primaria y 2º de ESO) y del contexto de cada centro para diseñar planes de mejora específicos. Además, se creará una Red de centros de referencia que sirva de ejemplo para otros y se reconocerá el esfuerzo de mejora.
Para estimular al alumnado, se crearán las nuevas Olimpíadas de Educación Primaria con retos adaptados a su edad. El objetivo es despertar vocaciones y valorar el conocimiento.
En definitiva, este plan no es solo una respuesta a PISA. Es un intento de reequilibrar el sistema, poniendo las competencias básicas en el centro del currículo y dando al profesorado el apoyo que necesita para ejecutarlo. La pregunta que queda es si la implementación será tan sólida como el diseño.






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