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Decreto de convivencia escolar: Canarias apuesta por la mediación

Canarias aprueba un decreto de convivencia escolar con mediación y prácticas restaurativas. Qué cambia, qué hace Andalucía y qué dice la evidencia.

Javier Molina Javier MolinaMaestro de Primaria 8 min de lectura
Portada: Convivencia escolar, más mediación. Noticia sobre el nuevo decreto de convivencia escolar de Canarias

El Consejo de Gobierno de Canarias aprobó el viernes 30 de octubre de 2026 un nuevo decreto de convivencia escolar que sustituye al de 2011 y pone en primer plano la mediación, las prácticas restaurativas, el apoyo entre iguales y las tutorías afectivas. La norma, impulsada por la Consejería de Educación que dirige Poli Suárez, añade a su título una segunda idea: además de regular la convivencia, «promover el bienestar» en el ámbito educativo.

La noticia llega dos meses después de que Andalucía tomara un camino distinto en una parte del mismo problema: desde el decreto de finales de agosto, el cambio de centro es la medida que, con carácter general, procede imponer en los institutos cuando se confirma un caso de acoso. Para quien da clase en un colegio de Primaria, la pregunta útil no es cuál de las dos tiene razón, sino qué funciona en un aula de 7 u 8 años cuando un conflicto se repite.

Qué incluye el decreto de convivencia escolar de Canarias

Según la nota del Gobierno de Canarias, el texto mantiene los principios del anterior (respeto, participación y resolución pacífica de conflictos), pero amplía el foco. Estos son sus puntos principales:

  • Acoso, ciberacoso y entornos digitales. Presta atención específica al acoso y al ciberacoso, a la violencia de género y a los riesgos de la tecnología, con un apartado sobre la «ciberconvivencia».
  • Mediación y prácticas restaurativas. Mediación escolar, prácticas restaurativas, apoyo entre iguales y tutorías afectivas pasan a formar parte de los planes de convivencia de los centros.
  • Alumnado con necesidades de apoyo. Prevé intervenciones ajustadas para el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo asociadas a alteraciones emocionales y de conducta, coordinando a docentes, orientación y familias.
  • Autoridad del profesorado. Reconoce al profesorado como autoridad pública en el ejercicio de sus funciones.
  • Nuevas estructuras. Desarrolla los equipos de gestión de la convivencia, los servicios de mediación y la coordinación para el bienestar y la protección, y crea el Observatorio Canario para la Convivencia Escolar.
  • Correcciones con finalidad educativa. Actualiza las conductas contrarias a la convivencia, las medidas correctoras y los procedimientos.

Los centros tendrán un año desde la entrada en vigor para actualizar sus reglamentos de régimen interno y sus planes de convivencia. Mientras tanto siguen vigentes los protocolos específicos de acoso escolar, violencia de género, riesgo suicida y protección de la infancia. La información publicada hasta ahora no detalla el catálogo de sanciones ni si el texto regula el uso de móviles; habrá que esperar a su publicación en el Boletín Oficial de Canarias para conocer la letra pequeña.

Andalucía: cambio de centro por acoso en los institutos

En Andalucía, el Decreto 483/2026, de 31 de agosto, publicado en el BOJA ese mismo día, modificó el reglamento de los institutos (Decreto 327/2010) para añadir que, en los casos de acoso, «la medida que, con carácter general, procederá imponer será la de cambio de centro docente». No es un traslado automático ante cualquier denuncia: según explicó la Junta y recogió The Objective, antes hay que confirmar el acoso, nombrar un instructor, escuchar a los implicados e informar a sus familias y abrir un plazo de alegaciones; la decisión final corresponde a la dirección, con criterio de proporcionalidad. La idea declarada es dar a los equipos directivos una herramienta «definida y clara».

Ese cambio no afecta igual a los colegios. La modificación que el mismo decreto hace del reglamento de las escuelas infantiles y los colegios de Primaria (Decreto 328/2010) no introduce esa regla general; lo que refuerza son las competencias de la dirección en protocolos de prevención, detección y atención a la violencia.

Varias de las herramientas de las que habla ahora Canarias tampoco son nuevas aquí. La Orden de 20 de junio de 2011 ya regula en Andalucía la mediación en la resolución de conflictos, los compromisos de convivencia con las familias del alumnado con problemas de conducta y las aulas de convivencia, además de los delegados de padres y madres. La diferencia está en el acento: Canarias coloca las prácticas restaurativas en el centro del decreto; la última reforma andaluza ha puesto el foco en la respuesta disciplinaria cuando el acoso ya está probado.

Qué dice la investigación sobre las prácticas restaurativas

Las prácticas restaurativas parten de una idea sencilla: cuando alguien hace daño, además de una consecuencia, hace falta que entienda a quién ha afectado y que repare lo que pueda. En el aula se concretan en círculos de diálogo, preguntas guiadas («¿qué pasó?, ¿a quién ha afectado?, ¿qué hace falta para arreglarlo?») y acuerdos entre las partes.

Uno de los estudios más citados es el ensayo aleatorizado que la RAND Corporation realizó en las escuelas públicas de Pittsburgh (Estados Unidos) durante los cursos 2015-2016 y 2016-2017, publicado en diciembre de 2018. Sus resultados son matizados:

Qué se midió Resultado
Días perdidos por suspensión (conjunto de centros del estudio, en su mayoría de Primaria) Bajaron un 36 % en los centros con el programa, frente a un 18 % en los demás; el efecto se concentró en los cursos de Primaria
Clima escolar según el profesorado Mejoró; el 63 % del personal dijo que su relación con el alumnado había mejorado de forma moderada o considerable
Peleas violentas y alumnado de educación especial Las suspensiones no bajaron en estos casos
Rendimiento académico No mejoró; en los cursos equivalentes a 6.º de Primaria y 1.º y 2.º de ESO empeoró

Fuente: RAND Corporation (Augustine y otros, 2018) y EdSource.

En resumen, estas prácticas mejoran la relación entre docentes y alumnos y reducen las sanciones que sacan al niño del aula, sobre todo en las edades de Primaria, pero no resuelven por sí solas la violencia grave ni sustituyen a otras medidas. Es un estudio de otro país y de otro sistema escolar, así que sus cifras no se pueden trasladar tal cual a un colegio andaluz; sí sirven como aviso de lo que cabe esperar y de lo que no.

Qué significa para el aula de Primaria

En los primeros cursos de Primaria, la mayoría de los conflictos no son acoso: son empujones en la fila, un juego del que se deja fuera a alguien, un «ya no eres mi amigo». Ahí es donde las herramientas restaurativas tienen más recorrido, y también donde conviene distinguir bien los casos.

  • No todo conflicto es acoso, y el acoso no se media. El acoso supone una agresión repetida y un desequilibrio de poder. Sentar a la víctima frente a quien la acosa para «llegar a un acuerdo» puede hacerle más daño. En esos casos manda el protocolo de acoso del centro, y la reparación, si llega, viene después de proteger a la víctima.
  • La reparación se enseña. A los 7 u 8 años, pedir perdón de verdad, ponerse en el lugar del otro o proponer una solución no sale solo. Se practica con modelos, con frases de apoyo y con tiempo. En el laboratorio de resolución de conflictos y mediación hay actividades para la pizarra digital con los pasos para resolver un conflicto, y las fichas de convivencia de 2.º de Primaria trabajan, por ejemplo, cómo pedir perdón.
  • Rutinas cortas y constantes. Un círculo de cinco minutos después del recreo, cuando ha habido un problema, puede funcionar mejor que una charla larga una vez al trimestre. Las normas de clase pactadas con el grupo ayudan a que el diálogo tenga un punto de partida común.
  • Las familias, dentro. El compromiso de convivencia que ya prevé la normativa andaluza es una buena herramienta cuando un alumno acumula incidencias: tutor, familia y alumno acuerdan qué va a cambiar y cómo se revisa.
  • Pedir ayuda a tiempo. Si un conflicto se repite o un niño muestra cambios de conducta, ansiedad o miedo a ir al colegio, hay que hablar con el equipo de orientación y, si hace falta, con profesionales especializados.

Para las familias, la clave es saber que existe un plan de convivencia en cada centro y que pueden preguntar por él. Los datos de la encuesta del CIS sobre infancia y adolescencia recuerdan que el 63,6 % de los adultos cree que los colegios atienden poco o nada el acoso; conocer cómo actúa el centro es el primer paso para que esa percepción cambie.

Dos caminos que pueden convivir

La mediación y la sanción no son bandos opuestos. Un buen plan de convivencia necesita las dos: herramientas para que los conflictos cotidianos se resuelvan hablando y aprendiendo, y una respuesta firme y rápida cuando hay acoso o violencia. El decreto canario y la reforma andaluza ponen el acento en extremos distintos de esa escalera. Lo que decidirá su efecto, en las islas y aquí, será el tiempo y la formación que tenga el profesorado para aplicarlas.

Fuentes

Javier Molina
Javier Molina

Maestro de Educación Primaria en Andalucía, especialista en Inglés, con máster en Necesidades Educativas Especiales (NEE) y Orientación Educativa Familiar, y Técnico Superior en Desarrollo de Aplicaciones Web. Doy clase de Matemáticas en 2.º de Primaria y soy el autor de los laboratorios para la pizarra digital de esta web, que pruebo cada semana con mis alumnos. Aquí comparto lo que hago en clase, recursos propios y estrategias para la atención a la diversidad escolar y familiar.

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