Orientación Educativa · Laboratorios
Atención a la diversidad
Qué trae la herramienta para que un alumno con dificultades trabaje la misma actividad que sus compañeros, presentada de otra forma: en la pizarra, en su tablet y en la ficha que se lleva a casa. Está escrito para que puedas valorarlo en tu centro y llevarlo al claustro o a la comisión de coordinación pedagógica.
Cómo leer este documento. Cada decisión indica qué tipo de respaldo tiene, igual que en los Fundamentos pedagógicos:
- Normativa y marcos Aparece en la LOMLOE, en su desarrollo curricular o en el marco del Diseño Universal para el Aprendizaje.
- Práctica didáctica extendida Es un recurso habitual en las aulas y en los materiales de apoyo. Aquí no se ha medido su efecto.
- Decisión de diseño, sin validar Es una decisión razonada de estos laboratorios, sin validación empírica ni revisión externa.
1. La idea: cambiar la presentación, no la tarea
El Diseño Universal para el Aprendizaje parte de que la barrera no está en el alumno, sino en cómo se le presenta el material: un enunciado con tres subordinadas mide la comprensión lectora aunque la pregunta sea de cálculo, y un cronómetro mide la velocidad aunque lo que se quiera ver sea si sabe dividir. Normativa y marcos
Por eso todos los ajustes de esta herramienta tocan la presentación y ninguno toca el contenido. Con las frases cortas activadas, el enunciado se parte en frases breves y pierde la negrita, pero la pregunta y las opciones son exactamente las mismas. Con el texto grande, cambia el tamaño. Con la voz, se puede escuchar. En los tres casos el alumno hace la misma actividad que el compañero de al lado, y su resultado cuenta igual. Decisión de diseño, sin validar
Esto tiene una consecuencia práctica que conviene decir en el claustro: no hace falta decidir de antemano quién lo necesita. Los ajustes están a un botón en cualquier pantalla, y cualquiera puede usarlos un día concreto sin que eso lo señale ni quede registrado en ningún sitio.
2. Los siete ajustes
Se llaman por lo que hacen, nunca por un diagnóstico. En el apartado 7 está el porqué.
| Ajuste | Qué hace | Pantalla | Papel |
|---|---|---|---|
| Frases cortas | Parte el enunciado en frases breves, una idea por línea, sin negrita y sin los incisos largos entre paréntesis. | Sí | Sí |
| Letra más separada | Más espacio entre letras, entre palabras y entre líneas. En pantalla, además, fondo crema y texto sin justificar. | Sí | Sí |
| Texto grande | Aumenta el tamaño de todo el texto, enunciados y ayudas incluidos. | Sí | Sí |
| Pauta para escribir | Casillas de respuesta más grandes y con renglón dentro. | — | Sí |
| Menos elementos | Quita adornos y animaciones y deja una sola tarjeta a la vista. | Sí | — |
| Leer en voz alta | Añade un botón para escuchar el enunciado en castellano, con la voz del propio dispositivo. | Sí | — |
| Sin límite de tiempo | Oculta el cronómetro y los modos a contrarreloj. | Sí | — |
Se combinan entre sí: un alumno puede llevar frases cortas y voz, y otro solo texto grande. Práctica didáctica extendida
Sobre la voz. La lectura en voz alta la hace el propio dispositivo con las voces que tenga instaladas, así que la calidad depende de la tablet o del ordenador y no de la herramienta. En algún equipo antiguo puede no haber voz en castellano; entonces el botón no aparece.
3. Dónde se ponen: en el aparato o en el alumno
Hay dos sitios, y la diferencia importa.
En el aparato
El botón de accesibilidad está abajo a la izquierda en cualquier pantalla. Lo que se marca ahí se queda en ese navegador: sirve para la tablet de una mesa concreta o para dejar la pizarra con el texto grande durante una sesión. No viaja a ningún otro sitio y no hace falta tener cuenta.
En el alumno
Si el centro usa las clases con alumnos, cada alumno tiene su ficha, y en ella una sección, Cómo se le presenta, con las siete casillas. Lo que se marque ahí lo acompaña a cualquier tablet: entra con su tarjeta y la ve como la necesita, sin que nadie tenga que acordarse de configurarle el aparato. Decisión de diseño, sin validar
Cuando ese alumno sale, el aparato vuelve a sus propios ajustes. Los del niño no se quedan guardados en el navegador, así que el siguiente que entre no hereda nada suyo.
Mientras un alumno está dentro, el botón de accesibilidad sigue funcionando: lo que se cambie ahí vale para esa sesión y no modifica su ficha. Sirve para probar algo sobre la marcha sin dejarlo puesto.
4. En papel: la ficha adaptada
El maestro de Pedagogía Terapéutica y el de apoyo trabajan mucho en papel, y una ficha que en pantalla se adapta y al imprimirse sale igual que las demás no sirve de nada. En la pantalla de fichas hay una casilla, Ficha adaptada, con los cuatro ajustes que tienen sentido impresos: frases cortas, letra más separada, texto grande y pauta para escribir. Decisión de diseño, sin validar
Marcar cualquiera de ellos reparte la mitad de ejercicios por hoja, que es lo que hace sitio para la letra mayor, el interlineado y las casillas con renglón. Los ejercicios son los mismos que los del resto de la clase y salen del mismo generador, así que la ficha adaptada y la normal se pueden corregir juntas; el solucionario sale sin adaptar, porque es para el docente.
Desde la ficha de un alumno hay además un botón que abre la pantalla de fichas con sus ajustes ya marcados, para no tener que acordarse de cuáles eran. Su nombre se queda en la pantalla: en el papel sale la casilla «Nombre» de siempre, igual que en la del resto.
5. Lo que ya se ajustaba antes de todo esto
La atención a la diversidad no empieza en los siete ajustes. La herramienta ya permitía:
- Curso de trabajo por área. Un alumno de 5.º puede trabajar Lengua con los niveles de 3.º y seguir en 5.º en el resto, sin salir de su clase ni de su grupo. Normativa y marcos
- Tres dificultades en cada nivel. El mismo nivel genera ejercicios más sencillos o más exigentes, así que dos alumnos pueden estar en la misma actividad a distinta altura.
- Tareas a medida. De una tarea de clase se le pueden quitar niveles a un alumno o añadirle otros, y solo cambia para él.
- Sin correo ni contraseña. El alumno entra con una tarjeta con código o QR. Para un niño que todavía no lee bien o que no tiene correo, esto es la diferencia entre entrar solo o depender de un adulto.
- Modo pizarra. Botones grandes, texto ajustable y dos jugadores por equipos, que es lo que permite sacar al grupo entero a la pizarra sin que nadie quede fuera.
6. Trabajar la diversidad con el grupo
Además de adaptar la herramienta, hay un laboratorio para trabajar la inclusión como contenido, dentro de Tutoría: Diversidad e inclusión, con 22 niveles de 1.º a 6.º.
- 1.º y 2.º: que cada uno necesita cosas distintas, qué apoyos usamos y cómo se ayuda bien.
- 3.º y 4.º: señales y apoyos de accesibilidad, barreras del día a día, braille, lengua de signos y pictogramas, y cómo acompañar y cómo preguntar.
- 5.º y 6.º: formas distintas de aprender y de percibir, las palabras que se usan y las que no, el modelo social frente al de la deficiencia, derechos y leyes, y situaciones de clase.
Los dibujos de los símbolos de accesibilidad están hechos con trazos, no con emoji, para que se vean igual en cualquier pizarra y al imprimir. El lenguaje es de persona primero en todos los niveles. Práctica didáctica extendida
7. Datos personales: qué se guarda y qué no
Esta es la parte que más mira un equipo directivo, y con razón.
Por qué los ajustes no llevan nombre de diagnóstico
Una casilla llamada «Dislexia» o «TDAH» junto al nombre y los apellidos de un niño es un dato de salud, que el Reglamento General de Protección de Datos trata como categoría especial y rodea de obligaciones que un colegio no debería asumir sin necesidad. Un ajuste llamado «Letra más separada» es una preferencia de presentación, del mismo tipo que «trabaja Lengua con 3.º». Hace exactamente lo mismo y no guarda lo otro. Decisión de diseño, sin validar
En la misma línea, cuando un maestro escribe en el nombre de un alumno o en el título de una tarea palabras como dislexia, TDAH, TEA, ACNEE, NEAE, adaptación, medicación o situación familiar, la herramienta le avisa antes de guardar y le pide que escriba solo el nombre.
Qué se guarda
- De la clase: colegio, curso y grupo.
- De cada alumno: nombre y apellidos cifrados (AES-256-GCM), su código de tarjeta cifrado, su curso de trabajo por área, su dificultad, sus ajustes de presentación, sus tareas y sus resultados por nivel.
- Nada más: ni correo, ni fecha de nacimiento, ni dirección, ni foto, ni ningún dato de salud.
El código de la tarjeta se busca por huella criptográfica, no en claro. Los datos viven en la base de datos del propio sitio, y el maestro acepta el encargo del tratamiento la primera vez que crea una clase.
Esto no es asesoramiento jurídico. Cada centro debe revisar el encargo del tratamiento con su responsable de protección de datos y encajarlo en su propio registro de actividades.
8. Qué no es
- No es una adaptación curricular significativa. Los ajustes cambian la presentación; no modifican los criterios de evaluación ni los saberes básicos. Una adaptación significativa la decide el equipo docente con el informe del orientador, y eso no se hace desde aquí.
- No sustituye al maestro de Pedagogía Terapéutica ni al de Audición y Lenguaje. Es una herramienta de práctica; el trabajo específico, el diagnóstico y el seguimiento son suyos.
- No detecta nada. La herramienta no infiere dificultades a partir de cómo responde un alumno, y no lo hará: un sistema que etiqueta a un niño por sus errores en una pantalla hace más daño que bien.
- No está medido. Los ajustes siguen recomendaciones habituales de accesibilidad y del DUA, pero en estos laboratorios no se ha medido su efecto sobre el aprendizaje. Si alguien dice que esto mejora los resultados de un alumno concreto, se está adelantando a lo que sabemos.
- No es un informe. Lo que marques en la ficha de un alumno no genera ningún documento para la administración ni se exporta a ningún sistema del centro.
9. Cómo empezar en un centro
- Pruébalo sin alumnos. Abre cualquier laboratorio, pulsa el botón de accesibilidad y mira el mismo ejercicio con frases cortas y con letra separada. Son dos minutos y se entiende mejor que cualquier explicación.
- Imprime dos fichas del mismo nivel, una normal y otra adaptada, y llévalas al claustro. Es lo que convence al equipo de apoyo.
- Empieza por un grupo. Crea una clase, pon los ajustes a los dos o tres alumnos que los necesiten y deja pasar un trimestre antes de extenderlo.
- Pasa el apartado 7 a tu responsable de protección de datos junto con el encargo del tratamiento, antes de dar de alta a ningún alumno.
Si echas en falta un ajuste, si alguno no funciona como esperabas o si tu equipo de orientación ve algo que debería cambiar, dilo. Esta parte de la herramienta se ha escrito sin revisión externa y mejorará sobre todo con lo que cuenten los centros que la usen.
Preguntas frecuentes
¿Cambia lo que se le pregunta al alumno?
No. Los ajustes tocan cómo se presenta la actividad (frases cortas, letra más separada, texto grande, voz, menos elementos, sin cronómetro y pauta para escribir), nunca la pregunta ni las opciones. El alumno trabaja lo mismo que sus compañeros y su resultado cuenta igual.
¿Se pueden imprimir fichas adaptadas?
Sí. En la pantalla de fichas hay una casilla «Ficha adaptada» con los cuatro ajustes que tienen sentido en papel: frases cortas, letra más separada, texto grande y pauta para escribir. Salen la mitad de ejercicios por hoja y los ejercicios son los mismos que los del resto de la clase.
¿Los ajustes van con el alumno o con la tablet?
Las dos cosas. El botón de accesibilidad ajusta el aparato donde se toca. Y si el centro usa las clases con alumnos, cada alumno lleva los suyos en su ficha: entra con su tarjeta en cualquier tablet y la ve como la necesita. Al salir, la tablet vuelve a sus propios ajustes.
¿Se guarda algún diagnóstico del alumno?
No. Los ajustes se llaman por lo que hacen, no por un diagnóstico: lo que queda guardado es una preferencia de presentación, no un dato de salud. El nombre y los apellidos se guardan cifrados, y la herramienta avisa al maestro si escribe un diagnóstico donde no debe.
¿Sustituye a una adaptación curricular?
No. Los ajustes cambian la presentación; no modifican los criterios de evaluación ni los saberes básicos. Una adaptación curricular significativa la decide el equipo docente con el informe del orientador.
