Lecturas obligatorias en Cataluña: el debate sobre la recuperación de lo básico

¿Te has parado a pensar cuándo fue la última vez que viste a un alumno escribir un resumen a mano sin recurrir a la IA o al móvil? En Cataluña, esa escena vuelve a ser protagonista con la llegada de lecturas obligatorias y la recuperación del papel y el bolígrafo en el sistema educativo.

La consellera de Educación, Esther Niubó, ha presentado estas medidas tras visitar la Escola Abat Oliba de Cornellà. El objetivo es claro: frenar la caída generalizada del nivel de los estudiantes, especialmente en lectura y matemáticas, volviendo a lo que ella llama «la esencia del aprendizaje». No se trata solo de una declaración de intenciones; desde el próximo curso, primero y segundo de Bachillerato tendrán lecturas impuestas por la Generalitat, tanto en catalán como en castellano.

Volver a los básicos: ¿por qué el papel y el bolígrafo?

El debate sobre las pantallas y la inteligencia artificial no es nuevo, pero esta propuesta lo lleva a un terreno muy concreto. La idea central es potenciar herramientas fundamentales que, según el Govern, se han visto relegadas. Se plantea un retorno urgente a escribir resúmenes, esquemas y dictados a mano. ¿El motivo? Evitar que los alumnos deleguen todo el proceso de pensamiento en herramientas digitales.

Esto conecta directamente con una preocupación que muchos docentes tenemos: la pérdida de autonomía cognitiva. Cuando un alumno escribe a mano, procesa la información de forma distinta; su cerebro se activa para recordar y sintetizar, no solo para copiar o generar texto. Recuperar estas prácticas busca reforzar la ortografía de forma sistemática y trabajar la oralidad mediante exposiciones breves y debates en el aula.

Además, no todo es escritura. El plan también pone énfasis en el cálculo mental, una habilidad que a menudo se olvida cuando tenemos calculadoras y apps al alcance de un clic. Es un intento de equilibrar la balanza: tecnología sí, pero sin olvidar las bases.

Ilustración de una balanza comparando habilidades tradicionales y tecnología en el aprendizaje
La propuesta busca equilibrar el uso de la tecnología con el refuerzo de competencias básicas fundamentales.

Lecturas obligatorias: ¿libertad o necesidad?

Aquí es donde el tema se vuelve más matizado. La propuesta establece que en Primaria y ESO los centros podrán seleccionar lecturas comunes desde quinto curso, mientras que en Bachillerato serán fijadas por la Generalitat. El argumento del Departamento de Educación es que la lectura libre «puede conducir al alumno a textos de baja complejidad lingüística y conceptual».

¿Tiene sentido esto? Desde una perspectiva pedagógica, hay mucho peso. Es cierto que los jóvenes tienden a elegir libros con estructuras narrativas más simples o adaptadas a sus gustos inmediatos, lo cual es válido para fomentar el hábito lector, pero quizás no suficiente para desarrollar un vocabulario rico y una comprensión profunda de textos complejos. Las lecturas obligatorias buscan elevar ese nivel, asegurando que todos los estudiantes se enfrenten a obras con cierta densidad literaria.

Sin embargo, el reto está en la ejecución. ¿Cómo hacemos que un texto impuesto no sea visto como una tarea más aburrida? Aquí es donde entra la clave de las lecturas guiadas en voz alta y los debates. Si se hace bien, una lectura obligatoria puede convertirse en un punto de encuentro en clase, un tema de conversación real entre compañeros.

En este sentido, es interesante recordar que la lectura es considerada el mejor activo contra el fracaso escolar. Pero para que funcione, no basta con imponer el libro; hay que acompañar su lectura. Esto requiere tiempo y dedicación por parte del profesorado, algo que a veces choca con la realidad de las agendas llenas.

El papel de la tecnología: ¿enemiga o aliada?

La noticia menciona explícitamente el deseo de «evitar el recurso a la IA» en estas tareas. No se trata de prohibir la tecnología, sino de poner límites claros. La inteligencia artificial es una herramienta poderosa, pero si se usa para todo, podemos estar creando una generación que delega su capacidad de síntesis y expresión.

En artículos anteriores hemos analizado cómo la inteligencia artificial está transformando el aula, con sus luces y sombras. La propuesta catalana es un recordatorio de que la tecnología debe ser un medio, no un fin. Si un alumno usa la IA para hacer un resumen en lugar de hacerlo él mismo, ¿qué está aprendiendo realmente? Probablemente a buscar atajos, pero no a pensar.

El equilibrio es delicado. Los docentes sabemos que los alumnos necesitan herramientas digitales para su futuro, pero también necesitan desarrollar las competencias básicas sin depender de ellas en cada paso. La recuperación del cálculo mental y la escritura manual son, en este sentido, un entrenamiento cognitivo indispensable.

Profesor y alumnos seleccionando lecturas en una biblioteca escolar
La lectura guiada y el debate son claves para convertir las lecturas obligatorias en un aprendizaje significativo.

Retos para la práctica docente

Para que estas medidas no queden en el papel (literalmente), los centros educativos necesitarán apoyo. Más libros disponibles en las escuelas es una parte de la solución, pero también lo es la formación del profesorado para guiar estas lecturas y gestionar las nuevas dinámicas de escritura.

Imaginemos un aula donde se recuperan los dictados o se hacen exposiciones orales breves. Esto cambia el ritmo de clase. Requiere más tiempo, más paciencia y, sobre todo, una evaluación diferente. No podemos evaluar la calidad de un resumen hecho a mano con los mismos criterios que un informe digital perfecto.

Además, esto nos lleva a reflexionar sobre la atención a la diversidad en el aula. ¿Cómo se adapta esta propuesta a alumnos con dificultades de escritura o disgrafía? La recuperación del papel y bolígrafo no debe ser un obstáculo para quienes tienen barreras motoras o cognitivas. La flexibilidad será clave: el objetivo es el aprendizaje, no la forma de ejecutarlo.

La consellera Niubó subraya que «aún estamos a tiempo». Es una frase que invita a la acción, pero también a la reflexión. ¿Estamos listos para este cambio? ¿Tenemos los recursos y el tiempo para implementar estas medidas con la calidad que merecen?

Lo cierto es que el debate sobre qué es lo esencial en la educación está más vivo que nunca. Cataluña ha dado un paso concreto hacia una recuperación de lo básico, pero su éxito dependerá de cómo lo vivan los docentes y, sobre todo, de cómo lo vivan los alumnos. Al final, no se trata solo de volver al pasado, sino de asegurar que las bases sean sólidas para construir el futuro.

SOBRE ESTE ARTÍCULO

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septiembre 27, 2026

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Javier Molina

Javier Molina

Maestro de Educación Primaria, especializado en Necesidades Educativas Especiales y Orientación Educativa Familiar. Formación en desarrollo de aplicaciones web y especial interés por la innovación educativa, la tecnología aplicada a la educación y la creación de recursos didácticos.

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